Se alquilan palomares a 700 € (solo a estudiantes)
Hay una escena bélica súper famosa. Es imposible que no la hayas visto: la del soldado corriendo por un campo de batalla entre estallidos. Corresponde a la película '1917', protagonizada por George MacKay, y aunque no es mi película de guerra favorita, me he acordado mucho de ella últimamente.
Encontrar pisos en Santiago —y seguramente esto sea extrapolable al resto de ciudades— se siente un poco así: estar corriendo por un campo mientras te bombardean con anuncios de pisos sin ventanas, palomares y habitaciones de 10 m² por 500 euros.
Después de esta introducción, pensarás que estoy algo desquiciada y posiblemente sea así. Llevo a la espalda varias malas experiencias con la vivienda: plagas de bichos, dos fugas de gas, duchas sin agua caliente e intentos de estafa por parte de caseros. Sin embargo, nada se compara con lo mucho que odio buscar piso.
Estamos en un punto en el que la crisis de la vivienda es innegable y afecta a personas de todas las edades y situaciones. Da igual que quieras alquilar o comprar: encontrarás escollos de todo tipo y tamaño que harán de esta una experiencia inolvidable. Hoy vengo a exponer algunos de mis tópicos favoritos de estas últimas semanas —algunos de ellos vividos en primera persona y otros sufridos por amigos que se encuentran en la misma situación—.
El «students only»
Recuerdo haber ido a algunos pisos de conocidos o compañeros de carrera que daban escalofríos. Todo estaba lleno de basura: sucio, con muebles manchados y ropa amontonada. Creo que ahí desarrollé algún tipo de aversión a la suciedad porque me quedé traumatizada ante la idea de vivir en un espacio así.
Los pisos más destrozados, con humedades, electrodomésticos estropeados y latas de alcohol acumuladas, los vi en esa etapa. Los caseros dejaban los peores pisos a los estudiantes. No digo que esté bien, para nada, pero parecía que respetaban poco a los jóvenes por el hecho de serlo y estar en una etapa vital «menos seria». Incluso para los mejores pisos pedían trabajar, tener un aval o un contrato que acreditase esa supuesta «responsabilidad».
Ahora me estoy encontrando con la casuística contraria: prácticamente todos los caseros quieren a estudiantes. Da igual que tengas nómina, trabajo estable o seas una persona de entre 25 y 30 años —o más—. Quieren estudiantes. Si eres chica, mejor.
Todos prefieren alquileres temporales antes que contratos anuales. En junio, fuera, y a alquilar el piso a peregrinos o turistas por el doble de precio.
El piso sin salón: habitación a 400 €
Como persona que ha vivido en este tipo de pisos en dos ocasiones, teniendo como único punto de descanso su habitación, no puedo evitar denunciar esta práctica.
Ciertos anuncios tratan de camuflarlo como una forma de «evitar las distracciones», cuando se trata únicamente de sacar dinero de todo. Incluso si pudiesen, alquilarían los balcones y los pasillos poniendo colchones y cobrando 300 euros por ellos.
Al final, sientes que estás en una especie de residencia de estudiantes, viviendo con gente temporal que deambula por las habitaciones durante unos meses. De repente te cruzas con uno, al día siguiente ya no está y resulta que se ha ido. El único punto en común es la cocina y, a veces, te tiras semanas sin coincidir con nadie en ella. Vives como un extraño, rodeado de otros extraños, pagando unos cuantos metros cuadrados por poco menos de lo que pagarías al mes teniendo una hipoteca.
Además, suelen incluir un servicio obligatorio de «limpieza de zonas comunes». Una estrategia que, en la práctica, tiene poco de servicio de limpieza: suelen ser personas que vienen a controlar el piso, las visitas y su funcionamiento, limpiando superficialmente un par de cosas para disimular y contándole a la casera todo lo que ocurre y deja de ocurrir. Por supuesto, cero privacidad.
Las fotos hechas con IA
Personalmente, no puedo con la cutrez de este caso, sobre todo por el hecho de que el propio Idealista señala que las imágenes han sido alteradas con IA y prácticamente todas son iguales.
Lo del melón de la inteligencia artificial para publicitar viviendas habría que abrirlo y daría para un reportaje en profundidad analizando cada una de ellas. Hace un par de semanas, buceando por las ofertas en la capital gallega, me encontré tres o cuatro pisos seguidos cuyas imágenes eran falsas. No hace falta ser un lince para encontrar ejemplos y ejemplos.
Bromas aparte, ¿a cuántas personas les colarán imágenes hechas con IA y acudirán presencialmente a esos pisos? Con eliminarlas no se soluciona el problema. También habría que reforzar la formación en estas herramientas para saber detectar estas fotos cuando no van acompañadas de un texto que las delate.
Casi siempre tienen el mismo patrón: iluminación similar, colores marrones y blancos en los muebles y objetos que se ven algo difuminados. Además, los baños suelen aparecer impolutos, como de revista.
Las estafas
Cuando ya has superado todos los puntos anteriores y parece que has encontrado un piso decente a buen precio, llega el villano final: la estafa.
A veces es el propio Idealista el que te lo notifica y otras te das cuenta al llegar a un piso que no existe, ser bloqueado o encontrarte algo totalmente diferente a lo que se anunciaba. Experiencias de este tipo he visto demasiadas en mi entorno y, por desgracia, no parece haber mayor penalización para quienes las llevan a cabo que la eliminación o suspensión temporal de la cuenta desde la que se anuncia la vivienda.
Incluso los hay que, tras enviar documentos aparentemente legales y mantener llamadas telefónicas contigo, te amenazan con difundir tus datos. Una práctica que, por supuesto, es denunciable.
El resultado de todo lo anterior, sumado a otros patrones como el «casero alquila habitación con propietario incluido en la vivienda» o «alquilamos habitación de lunes a viernes, no se incluye fin de semana», es que acabas desanimada, planteándote ir y venir en el día de forma indefinida, pese a que eso suponga estar 12 horas o más fuera de casa.
¿Hasta cuándo podemos aguantar así?
Si la idea de comprar una vivienda parece utópica, ¿también tiene que serlo alquilar un espacio decente? No es cuestión de exigencia. Es cuestión de que más de la mitad del salario no se vaya a pagar un piso o, en el peor de los casos, una habitación.
Solía pensar que, al tener un trabajo fijo, me iría a vivir sola. Romantizaba, en cierta manera, el mundo adulto, creyendo que todo sería más sencillo si trabajaba.
En cambio, ahora veo que, además de salarios insuficientes, el mercado de la vivienda se ha convertido en un concurso para ver quién da más, en un First Dates de citas infinitas para conocer a tus posibles compañeros de piso, en mensajes por grupos de WhatsApp, en refrescar las páginas de anuncios y, sobre todo, en una carrera de fondo llena de obstáculos que esquivar.
Y quizás, si tú, lector/a, estás en la misma situación, nos veremos en el siguiente portal, esperando para ver otro piso.
Suerte.
Lucía




